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| ¿Qué es el dibujo infantil? |
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Si propusiéramos esta pregunta a distintas instituciones sociales nos encontraríamos con diversas respuestas. La primera de ellas, tal vez desde la Escuela, nos diría que es el resultado de un proceso de aprendizaje. En palabras de Freinet, "diría exactamente que el niño dibuja para aprender a dibujar, es decir, a copiar exactamente un modelo o realizar un croquis acotado, y que el dibujo profundiza la observación y cultiva el sentido del gusto". Pero lo cierto es que, sobre todo después de leído lo que aquí se os presenta (y, en definitiva, lo que la LOGSE propone), tal vez deberíamos avanzar un poco más y retomar nuestras posibles consideraciones acerca del dibujo infantil. De entre las críticas que se pueden hacer a opiniones de psicólogos y pedagogos, cabría empezar con que no todos los dibujos infantiles son manifestaciones de desajustes entre el pensamiento del niño y del adulto. Tal vez esas posturas se mantienen apoyadas por la ignorancia general que, tanto los educadores como los propios padres, mantiene en ocasiones sobre el dibujo infantil.
Si partimos del hecho de que ninguna adquisición, ya sea manual, intelectual, social o moral se hace espontáneamente (Freinet), vincularemos también el acto del dibujo con un intento por conquistar una suerte de signos que colaboren en la adquisición final de un lenguaje, un modo de expresión, diferente pero igualmente válido a cualquier otro.
Esos intentos nos pueden resultar más o menos curiosos, más o menos agradables. Tal vez en ello resida parte del atractivo que los dibujos de los niños nos producen. Pero no debemos olvidar que son trabajos que reflejan una búsqueda de un orden intelectual, que son comunes a todos los niños y que parten de una serie de movimientos musculares sobre los que el niño no tiene, en un primer momento, un control. Es más, son trazos que realizan los niños sin nigún control ocular (los invidentes también), prácticamente de idéntica forma sea cual fuere su cultura, sociedad o raza. Y que son unos trazos fundamentalmente naturales, esto es, nunca imitativos: proceden de unos mecanismos interiores y la realidad exterior es una excusa que, de presentarse, lo hace por mecanismos asociativos, a menudo promovidos por las opiniones de los adultos.
Existen también propuestas acerca del valor proyectivo de dichos dibujos. Veremos, en el estudio de los diferentes elementos que constituyen el Dibujo Infantil, como la ausencia de algunos rasgos o la manifestación de otros, puede ser considerada sintomática de una serie de deficiencias. Pero es importante recalcar que esos indicios no se vcan a manifestar únicamente en el dibujo, sino que estarán acompañados de otra serie de dificultades en el aprendizaje o las conductas generales. Y, lo que es más importante, que tampoco serán necesariamente reveladores de unas aptitudes para el campo específico de las artes plásticas.
Juanjo G. Arnao |
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