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De la fascinación al abandono.Evolución de la expresión gráfica. PDF Print E-mail
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La presente comunicación pretende introducir en la comprensión del origen y desarrollo de la expresión gráfica en el individuo desde su infancia más temprana hasta que, se supone, alcanza todo su desarrollo en la adolescencia, momento en el cual se accede a los estudios universitarios. Si se me pregunta cuales son las razones que me han conducido a escribirla, diré que la primera razón, antes que ninguna otra, es la fascinación que me produce observar como disfruta y se deleita mi hijo de 6 años dibujando, hasta el punto que se abstrae totalmente de lo que le rodea.

La segunda razón, totalmente ligada a la anterior, se me plantea con la observación detenida de sus dibujos, de su capacidad ilimitada de expresión, de síntesis, de comunicación, de narración gráfica, todo ello, al menos en apariencia, carente de condicionantes.

....En vez de hacer que hallemos las demostraciones, nos las dictan, en vez de enseñarnos a razonar, razona el maestro por nosotros, y sólo ejercita nuestra memoria.... Yo por mí, no pretendo enseñar la geometría a Emilio; él ha de ser quien a mí me la enseñe, yo indagaré las relaciones, y él las hallará porque las indagará de modo que se las haga hallar.


Jean Jacques Rousseau

Por último, la tercera razón y ya totalmente ligada a mi práctica profesional como arquitecto y profesora del área de Expresión Gráfica, la sospecha, ahora ya prácticamente confirmada, de que esta pasión por el dibujo, como sucede con el juego, se va abandonando con la edad de tal modo que al final de la adolescencia, la mayoría de las personas, incluyendo a nuestros futuros alumnos de Arquitectura, han abandonado esta actividad, perdiendo el interés por el dibujo.

¿ Qué causas son las que les limitan su capacidad de expresión y les hacen prescindir de un lenguaje que les permite comunicar sus propios pensamientos como les sucedía en la infancia?. Intentar realizar un análisis con profundidad, para dar respuesta a las cuestiones anteriores supera los límites de esta comunicación, pero a pesar de ello y de no poder abordar el tema en toda su amplitud, no puedo dejar de plantear algunas cuestiones relacionadas.

Para todo ello será necesario mantener un cierto rigor cronológico, prestando especial atención a las primeras etapas del dibujo infantil. Son muy numerosos los estudios acerca del dibujo de los niños con diversos enfoques según los profesionales que los realicen.
De este modo encontramos un enfoque psicológico, que estudia las relaciones entre el dibujo y el desarrollo cognitivo y social del niño, se parte de la idea que los cambios que se dan en el dibujo son consecuencia de los cambios que se producen en su propia evolución cognitiva y afectiva, de ahí el interés de dividir en etapas la evolución de la expresión gráfica infantil llevada a cabo por muchos autores como A. Stern, Luquet, Lowenfeld, etc..

Enfoque clínico donde se analizan las posibilidades de uso terapéutico del dibujo, se basa en la consideración de que los principales sentimientos y pensamientos del inconsciente se expresan mejor gráficamente que con palabras, aquí el dibujo se usa únicamente como medio de comunicación no verbal, y por último un enfoque artístico cuyo objetivo radica en consideraciones estéticas, Algunos artistas consideraron los dibujos infantiles libres por completo de convencionalismos de representación con un lenguaje simbólico que brota del subconsciente(1), por lo que reivindicaron el carácter estético de los dibujos de los niños, sirviéndose de ellos como modelos de un nuevo concepto plástico, hecho que fue sentando las bases para que los planteamientos educativos se hicieran mas receptivos y que estos dibujos fueran vistos como algo mas que simples garabatos sin sentido.marieta

Sin embargo no era un artista el precursor de estos planteamientos, con una perspectiva distinta podemos decir que fue Rousseau, en 1762 con su obra “Émile;ou traité de l`éducatión”, considerada un hito en la historia de la educación y en la docencia del dibujo, advertía del papel educador del sentido de la vista y el tacto que posee el dibujo, siendo esta la razón que justifica su aprendizaje. Manifestando el deseo y la intención de trasmitir una idea del dibujo como pensamiento e investigación y alejarlo de la mera representación: “. siendo mi ánimo menos que sepa imitar que conocer los objetos”. Rousseau con esta obra inspiró a otros educadores como J. H. Pestalozzi y F. W. Froebel que introducen el dibujo en la educación infantil, aunque siempre desde el punto de vista de adjudicarle la propiedad de coordinar la percepción visual con los movimientos de la mano para lograr una huella gráfica.

A todos ellos les debemos que hallan llevado el dibujo a la escuela sobre todo en este momento en el que prácticamente se procede a su expulsión de la misma, lo que supone una regresión de muchos años. En un principio las huellas, que crea el niño con sus dibujos son su objetivo fundamental. Posteriormente esto va cambiando, la mano pasa a ser considerada como un “segundo cerebro” que el niño utiliza para expresarse, empieza a aparecer el lenguaje gráfico como tal y las huellas pasan a ser palabras. Lo que no puede articular con su lenguaje oral encuentra en el dibujo su escritura y su expresión personal.

El niño expresa con el dibujo sus sentimientos, sus conocimientos, sus anhelos, sus sensaciones, es decir todo aquello que por otro medio no puede transmitir, constituyendo un aspecto lúdico a través del cual construye y organiza su pensamiento, es por todo esto, entre otras cuestiones, por lo que los dibujos infantiles se identifican fácilmente, no suelen confundirse con otras expresiones plásticas.

Estadios evolutivos gráficos.

La división en etapas evolutivas del dibujo infantil es hoy cuestionada en algunos sectores, pero sin embargo facilita su comprensión, puesto que nos indica con cierta aproximación el grado de desarrollo gráfico en que se encuentran los niños en un determinado momento y como plantea A. Stern(2), “del mismo modo que existen tiempos gramaticales en la lengua hablada existen niveles de expresión en el lenguaje grafico”.

Representación no visual. Garabato.

En un primer momento el niño mueve sus manos fortuitamente y mediante sus gestos genera marcas que no desaparecen, huellas gráficas que se mantienen en el tiempo y son registradas por sus ojos, lo que, a diferencia del lenguaje oral que genera huellas sonoras transitorias, no percibidas visualmente, lo fascina completamente ya que esta huella por primera vez es perenne aunque tenga la forma de un garabato.garab

Estos primeros trazos suelen realizarse, sin ningún tipo de control visual ni motriz, cuando el niño todavía no es capaz de articular palabras legibles. Posteriormente, aparece una progresiva coordinación ojo mano, descubriendo la conexión entre sus movimientos y la huella que marcan, haciéndose consciente de la relación causa efecto entre el gesto y la marca. Es lo que G. H. Luquet(3) denomina garabato controlado.

Gracias a la coordinación alcanzada, se empiezan a establecer relaciones y ciertas semejanzas entre lo dibujado, la huella gráfica, y algún objeto, se puede decir que es la primera comunicación y conexión con el mundo que le rodea, garabato con nombre, también llamado por G. H. Luquet “Realismo fortuito”, es el comienzo claro de la intención representativa.

En un momento posterior, última fase del garabateo, se alcanza un mayor desarrollo gráfico, aparece una mayor concordancia entre el dibujo y lo dibujado y se accede a la etapa que Luquet define como “Realismo fallido” y Lowenfeld(4) denomina etapa preesquemática, en la que predomina la función representativa del dibujo. El niño desea reproducir la realidad y sus vivencias aunque todavía encuentra dificultades de orden físico: psicomotricidad fina insuficientemente desarrollada y de orden psíquico: limitaciones atencionales y dispersión. Sin embargo el niño asume bien su fracaso y todavía no se plantea corregir o modificar su dibujo.

A continuación, siempre según Luquet, el niño entra en la fase de “Realismo intelectual”, aplicando el concepto infantil de realismo, es decir, el dibujo para que se parezca al objeto representado ha de contener todos los elementos reales del objeto aunque no sean visibles, e incluso aquellos elementos que solo figuren en la imaginación del niño, para lo cual utiliza múltiples recursos como el dibujo espejado (dibujo de un rostro de perfil con dos ojos), el transparente, el abatimiento o la diversidad de puntos de vista.

Representación visual.

Luquet caracteriza el realismo visual sobre todo por la subordinación a la perspectiva, hecho bastante incierto e impreciso ya que se sabe hasta que punto esta obedece a cuestiones culturales e históricas, pero cuyo debate no abordaremos aquí para no desviarnos del tema. El desarrollo de su capacidad de atención y por lo tanto de observación, induce al niño a abandonar el realismo intelectual como forma de representación gráfica comenzando a analizar de forma crítica su propia obra. Trata ahora de dibujar lo que observa y desde una determinada posición fija, desapareciendo gradualmente los procedimientos utilizados en la fase anterior que son reemplazados por la perspectiva. Se toma conciencia de la variación de tamaño y color según la distancia y la luz, comenzando a apreciarse las cualidades tridimensionales del espacio.

El declive de la expresión gráfica.

En este momento al niño, a lo largo de todo el proceso escolar, se le ha ido restringiendo su espontaneidad y su capacidad de expresión, forzándole a transformar su “lenguaje de pensamiento” en una instrucción mecánica de códigos adultos. Códigos que son necesarios en algún caso, puesto que sin ellos seria difícil entenderse, una lengua en definitiva con sus normas y sus leyes, que no tiene que ser condicionada desde la infancia, al contrario debe fomentarse el uso libre y personal de la misma, ya que, como hemos visto, el niño tiene un gran afán narrativo, con su dibujo trata ante todo de significar.

Sin embargo el adolescente se desinteresa de la imagen en cuanto a signo, privándose de un medio de expresión en una edad en la que se necesita particularmente. A medida que va encontrando otras formas de expresión más acordes con sus necesidades, el lenguaje gráfico pasa a un segundo plano, así para la gran mayoría de las personas el dibujo no forma parte de su vida, no sienten como cuando eran niños que sea algo esencial, perdiéndose progresivamente el impulso de dibujar.

Los adolescentes ven el dibujo como algo mas o menos entretenido que pertenece a su pasado infantil. Entre las posibles causas de este fenómeno podemos considerar en primer lugar el acercamiento del niño al mundo del adulto en el que se impone el realismo visual en el arte en general, por lo que el dibujo del niño que hasta ahora era un código sin reglas explícitas empieza a transformarse y a acercarse a una representación mas “consensuada” en la que adquiere gran importancia, cosa que no sucedía antes, el acabado final y en el que priman los criterios estéticos del adulto.casa_bolet

En segundo lugar y muy relacionado con lo anterior es la aparición de un gran espíritu crítico con la propia creación que empieza a ser cuestionada por la aparición de múltiples patrones o modelos estereotipados. Por tanto toda la síntesis y espontaneidad de etapas anteriores es debatida, entrando en una etapa de represión en el dibujo debida a la autocrítica, que en algunos casos es tan intensa que no consiguen prescindir de ella, no hay nada más exigente y riguroso que nuestra propia censura. Es por esto que la gran mayoría de los adultos no dibuja, como consecuencia de la sensación de vergüenza e impotencia ante una hoja en blanco, hecho que plantea A. Stern “ el adulto privado del lenguaje plástico primario, no habiendo desarrollado en la medida de su maduración general los medios de expresión- su lenguaje plástico-, se halla paralizado ante la hoja blanca, como un actor que no sabe bien su papel. ¿ Podrá reencontrar estos medios?.(5)

En tercer lugar esta es la etapa del aprendizaje de los esquemas y comportamientos sociales del mundo adulto por lo que el adolescente utiliza para comunicarse un sistema mas consensuado como es el lenguaje oral, mas adaptado a sus necesidades y más aceptado socialmente.

Por todas estas cuestiones se produce un declive y posterior abandono del dibujo, sustituyéndolo por otros medios de expresión. En estos momentos, a punto de iniciar sus estudios universitarios los alumnos tienen totalmente menguada y casi olvidada la capacidad de hallazgo, de invención y la gran satisfacción que les proporcionó el dibujo en su infancia.

A todo esto tendríamos que añadir la situación de los planes de estudio de los ciclos preuniversitarios de las materias relacionadas con el dibujo para concluir que no hay nada en ellos que realmente forme y fomente este lenguaje. La potenciación de la educación gráfica es una de las asignaturas pendientes de nuestra sociedad, que desconoce el valor formativo del dibujo, por lo que es necesario devolver a la enseñanza del dibujo la dimensión que le corresponde en los distintos planes de estudio.

En un mundo que ha optado por una tecnología atroz como base de su desarrollo, se hace cada vez mas necesaria la aportación de la educación gráfica, entendiéndola como la gran “equilibradora del ser humano, la educación que considera espíritu y materia….. que desarrolla no solo el pensamiento lógico y racional sino también el pensamiento mágico y creativo que hace posible el desarrollo de la fantasía y la imaginación”.(6)-

Nuestra situación docente.

Situados ya en el contexto de nuestra labor docente en la carrera de Arquitectura, entiendo que lo realmente primordial para nosotros, como profesores, sigue siendo conseguir una docencia lo suficientemente estimulante como para satisfacer las inquietudes y las necesidades de aprendizaje de nuestros alumnos, condición imprescindible para que se sientan atraídos por el lenguaje gráfico, haciéndoles ver que el dibujo es inseparable del oficio de arquitecto.

Hemos de enseñarles que el lápiz y el papel son nuestros mejores compañeros y no permitirles que renuncien a dibujar, ahora bien, no como una actividad meramente académica sino como una forma de recuperar la capacidad, que al inicio de su andadura universitaria está prácticamente atrofiada, de expresión y descubrimiento que años atrás les proporcionaba el dibujo. Conseguir recuperar la pasión que sentían en la infancia por el dibujo deberá ser uno de nuestros objetivos fundamentales.

Antonia M. Pérez Naya.
Universidad de A Coruña.

 

1 El pintor Frank Cizek a finales del siglo XIX propone al dibujo infantil como modelo a seguir por el arte como ejemplo de simplicidad e inocencia. Consigue generar gran entusiasmo y muchos seguidores, montando en 1908 una sala de exposiciones dedicada al “arte del niño”. Se desarrollará una nueva docencia del dibujo, surgiendo el movimiento de llevar a las aulas primarias la educación artística.
2 STERN ,A. El lenguaje Plástico, Kapeluz, Buenos Aires, 1965;p. 6.
3 LUQUET, G.H: El Dibujo Infantil, Ed. Médica y Técnica, Barcelona, 1978; p. 93.
4 LOWENFELD,V .LAMBERT,W: Desarrollo de la capacidad creadora, Kapeluz, Buenos Aires, 1980; p. 124.
5 STERN, A. Op. Cit.
6 LOWENFELD,V . LAMBERT, W. Op. Cit.

 
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